¿QUÉ ES LA MEDIACIÓN?

Una idea que facilita entender qué es la mediación es pensar en la figura del tercero. El tercero como una persona ajena al conflicto que puede establecer puentes de comunicación allí donde las partes ya los han roto.

Si este tercero reúne una serie de características en cuanto a experiencia y formación entonces ya podemos hablar de mediación.

La necesidad de un tercero viene porque un conflicto genera una rápida distorsión de la realidad y con ella un escalamiento del conflicto. Los abogados y personas del entorno de una de las partes dificilmente pueden ver el conjunto del problema porque se nutren de las versiones de una sola de las partes.

De ahí la virtud de una nueva figura que genere confianza suficiente para que las partes le expliquen sus versiones y así aumentar la claridad del problema, e ir poco a poco, acercando de nuevo a las partes, buscar formulas de reparación del daño si es preciso y trabajar en soluciones que dén satisfacción a todos.

En definitiva, desandar el conflicto e impedir que siga escalando.

CARACTERÍSTICAS DE LA MEDIACIÓN

Confidencial

Con la finalidad de que la información fluya sin temor a que sea utilizada fuera de la mediación para otras finalidades que las de posibilitar el entendimiento y el acuerdo.

Dirigido por un tercero, experto y neutral.

Que no va a juzgar a las partes sino solamente a escucharlas, comprenderlas y dirigir el diálogo para que se genere mayor comprensión sobre todo el conjunto como una vía para pacificarlo y luego solucionarlo.

Flexible

Que puede conducir a una reunión entre las partes o puede también utilizar otras técnicas de comunicación no directa tales como “el análisis neutral de hechos”, “el resumen imparcial”, entre otras. Las partes pueden introducir peticiones y modificaciones al procedimiento según sus necesidades.

Voluntario

Porque cada parte vive el conflicto según una lógica personalísima e intransferible y por eso sólo es la parte la que decide de qué se habla, qué se soluciona y qué no o en qué forma. Dada la alta desconfianza que suele impregnar un conflicto, si la mediación no fuera voluntaria no produciría efectos positivos. La voluntariedad se extiende a lo largo de todo el proceso y por eso, aunque una parte haya accedido inicialmente a la mediación también puede abandonarla cuando guste sin dar mayores explicaciones por ello.

No busca la renuncia de las partes

Ni a sus pretensiones de base, ni a sus enfados o desacuerdos. Todo lo contrario. La mediación, lejos de forzar renuncias lo que busca es que las partes dispongan de un foro – pacífico y eficaz – en donde puedan exponer, pedir y reclamarse mutuamente. Dirigidos por el mediador a través de distintas fases y técnicas, lo harán de tal forma que sus peticiones sean escuchadas y meditadas en profundidad porque sin renunciar a nada, lo que sí puede ocurrir es que alguna de ellas, o ambas, de forma totalmente libre voluntaria, se permitan contemplar el conflicto de forma distinta a como lo veían anteriormente y por tanto, acceder a nuevas visiones y colaboraciones, a las que antes no estaban dispuestas. En la paz, todo puede ocurrir. En la guerra todo se niega.

Rápido y económico

Incomparablemente más rápido y económico (incluídos los costes emocionales) que un juicio o una situación enquistada.

Referencias y casos de éxito

(Esta que sigue es la descripción del caso hecha por la hermana y cuñada de las partes en conflicto, y quién recomendó el caso a mediación. Los nombres, lógicamente, no se corresponden con la realidad para que así no pueda identificarse a los personajes reales). Mi hermano menor, Ricardo, tuvo un hijo con Claudia. Ella, […]

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